La civilización Maya
Los mayas se establecieron en una región que correspondió a lo que hoy son México, Guatemala, Honduras y El Salvador. Este vasto territorio no presentaba homogeneidad geográfica, pudiéndose distinguir en él dos regiones bien características: el Sur, formado por tierras altas, cálidas y húmedas, con selvas tropicales donde abundaron aves, serpientes, venados y jaguares.
El Norte, en cambio, correspondió a una planicie calcárea, el clima fue seco y el agua se obtenía de los ríos o cenotes originados en las tierras impermeables.
Tal fue el escenario para los mayas: una geografía que siempre desafió su imaginación y creatividad para obtener de ella lo necesario para la vida.
La historia
Después de un largo período de formación, comprendido entre los siglos X y IV a.C., en que definió sus rasgos propios, la civilización maya inició su verdadera historia. Esta cultura fue realizada por un conjunto de pueblos provenientes de las llamadas civilizaciones arcaicas centroamericanas, cuyo elemento más característico fue la lengua común. En ella se pueden distinguir dos períodos.
Imperio Antiguo (IV a.C.-X d.C.). Su área cultural se ubicó en el Petén (Guatemala y Honduras).Aparentemente fue una etapa de paz y prosperidad y se manifestó en imponentes centros urbanos como Tikal, Corán y Palenque. Se trató de importantes sitios ceremoniales rodeados de núcleos de población dedicados al cultivo del maíz. Hacia fines del siglo IX a.C., esta cultura se extinguió debido, probablemente a enfrentamientos guerreros que los empujaron hacia Yucatán o bien a trastornos climáticos y al aumento poblacional. La productividad de las tierras disminuyó y los campesinos se rebelaron dejando de tributar y prestar servicios a los centros ceremoniales. Esta difícil situación interna fue aprovechada por nuevos grupos para invadir la región y obligar a sus antiguos habitantes a dispersarse o emigrar hacia otras regiones. Abandonados los templos y ciudades, éstos no tardaron en ser invadidos por la selva.
Imperio Nuevo (X-XVI d.C.). Esta nueva etapa se desarrolló en la península de Yucatán. El nuevo imperio agrupó a los antiguos mayas del Petén y a los habitantes de lo cenotes y pueblos provenientes del centro de Méjico. La fusión de ellos posibilitó el renacimiento de la civilización maya. En este último período se fundaron las ciudades de Chichén-Itza, Mayapán y Uxmal, que debieron ser rodeadas por murallas para protegerse de los continuos ataques que sufrían por parte de los nahuas del Norte. El peligro común contribuyó a fortalecer los lazos entre los mayas. Para afrontar la crítica situación, crearon la Liga de Mayapán. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, a la llegada de los españoles el imperio atravesaba por una época de decadencia.
Las luchas se libraban por la falta de tierras aptas para el cultivo, lo que comprometía gravemente la subsistencia del pueblo. De esta manera, una serie de cacicazgos atomizados se disputaban el control sobre una población convulsionada.
En la larga travesía de cerca de 1.800 años, los mayas supieron fraguar una serie de elementos políticos, sociales, económicos, religiosos y culturales.
Las autoridades
Apenas se inicia el estudio de los mayas, se descubre que nunca formaron un Estado unificado y centralizado. Su vida política se caracterizo por una organización en torno a ciudades-estado. Sus núcleos urbanos eran verdaderos centros ceremoniales donde residían los dirigentes, sacerdotes, artesanos y mercaderes. Los campesinos de los alrededores les entregaban parte de sus cosechas y mano de obra como tributos.
En cada uno de estos pueblos, el poder supremo estaba bajo el influjo de los sacerdotes. El gobierno era encabezado por el Halach-Uinic, quien ejercía funciones monárquicas y estaba considerado como persona divina. El Gran Consejo asesoraba al jefe del poder y estaba integrado por los sacerdotes. Ambas instituciones manifestaban su autoridad dictando leyes, ejerciendo la justicia y dirigiendo el gobierno.
Completaban el gobierno una serie de funcionarios llamados batabes. Eran vitalicios y les correspondía mantener el orden público, recaudar los tributos, hacer las veces de alcalde, servir de jueces, organizar el trabajo tributario y hacer cumplir con el servicio militar.
Al formarse la Liga de Mayapán, los mayas organizaron un gobierno central, en el que los grupos aliados estaban representados. Sin embargo, la nota común y permanente fue la independencia, con gobiernos particulares, sin llegar a unificarse y organizarse como un verdadero Estado.
Los grupos sociales
La sociedad maya estuvo profundamente estratificada. La más alta posición estaba ocupada por la clase dirigente, tanto civil como religiosa. En el segundo nivel se encontraban los funcionarios administrativos menores. El tercer estrato esta ocupado por los militares, adivinos curanderos comerciantes. Finalmente, en la base de su organización estaban los campesinos y los esclavos.
La preponderancia social de la clase dirigente se expresó en la magnificencia de, los centros ceremoniales construidos gracias a la abundancia de mano de obra tributaria. Ese grupo supo dirigir y encauzar el trabajo hacia tareas que realzaban su honor y prestigio, a la vez que aseguraban la estabilidad del poder.
La economía
La base indiscutible de la alimentación de los mayas fue las agricultura. La producción mas importante fue el maíz, que supieron complementar con el frejol, tomate, calabaza, camote cacao y algodón. El equipamiento técnico y el sistema de trabajo fueron rudimentarios. Periódicamente repartían la tierra laborable entre las familias de cada ciuda -estado. De la producción obtenida, una parte correspondía al Estado y a los sacerdotes que dirigían las faenas agrícolas.
Mención aparte merece el comercio. Las rutas de intercambio cruzaban toda el área maya relacionando a los diversos centros entre sí. Importaban cobre, oro y plata de centroamérica; jade, obsidiana y cerámica del altiplano mexicano; conchas y objetos marinos de la costa del Golfo.
Por su parte, exportaban cacao, pedernal, ámbar, lava volcánica, fibras vegetales y sal. El foco del comercio fue el mercado que se celebraba una vez por semana. Se ubicaba dentro del recinto ceremonial y estaba vigilado para evitar abusos y engaños en precios y medidas. Existía una corte comercial para la solución de los pleitos en el sitio mismo.
La caza y la pesca tuvieron una importancia muy relativa. Ganadería y minería estuvieron escasamente desarrolladas. Finalmente, la navegación sólo cumplió funciones locales como vehículo de intercambio y comunicación.
El mundo de sus creencias
Todas las actividades realizadas por el pueblo tenían su lugar bajo el amparo de sus divinidades. El más importante de sus dioses fue Hunab-Ku, creador del mundo y padre de los dioses. Su hijo, Itzamá, simbolizado por el Sol, era el señor de la vida, inventor de la escritura y patrono de la medicina. Kukulcán era considerado el autor del calendario. Su atributo mayor era el ser legislador del pueblo. Todos los dioses fueron representados y materializados en elementos de su vida corriente. Algunos tuvieron forma humana, en tanto que otros correspondieron a estrellas y planetas. Sin embargo, para un pueblo que dependía estrechamente de los dones de la tierra, la representación en elementos de la Naturaleza resultaba imprescindible. Tal fue el caso de Chacc (lluvia); Yum Kax (maíz y cultivos) y Ex Chuah (protector de los mercaderes). En sus comienzos, el culto fue sumamente sencillo, limitándose a ofrendas de flores frutos, oraciones y penitencias. Pero a medida que el ceremonial fue evolucionando, los sacerdotes acrecentaron su importancia, especialmente por ser depositarios de la sabiduría nacional.
Los sacrificios humanos y de animales, que habían sido escasos durante el Antiguo Imperio, llegaron a ser imprescindibles en el Imperio Nuevo. Se practicaban estas ceremonias cuando un serio peligro comprometía a la ciudad. Así, mediante la entrega de una doncella y un joven, esperaban recuperar u obtener la acción benefactora de su divinidad.
Creyeron en una vida extraterrenal. El paraíso -Yax Che- esperaba a todos los guerreros muertos en batalla, a los sacerdotes y mujeres muertas durante el parto. Sin embargo, el infierno -Yum Kimil- era el lugar para todos aquéllos que no cumplieron en vida los ideales del pueblo maya.
Las creaciones culturales
Las principales manifestaciones artísticas se encuentran en esculturas líticas. Existen grabados de piedra, madera y relieves en estuco, pinturas murales y cerámica. Los colores preferidos por los mayas fueron el rojo, blanco, negro y amarillo. La nota característica de su arquitectura fue el abovedamiento en puertas y ventanas.
Los mayas desarrollaron un complicado sistema de escritura Mediante el uso de—jeroglíficos representaban sonidos e ideas hasta hoy indescifrables. Las investigaciones científicas fueron animadas y realizadas por los sacerdotes, quienes se constituyeron por ello en el grupo rector de la vida maya.
Los estudios matemáticos alcanzaron un elevado nivel de desarrollo al elaborar un sistema vigesimal de numeración en el que emplearon el concepto cero.
Sin embargo, lo más sorprendente fue la precisión de su calendario como consecuencia de su aplicado estudio de los fenómenos celestes. Los mayas elaboraron un calendario civil -haab- de 365 días, divididos en 18 meses de 20 días y un decimonoveno de 5 días. Gracias a él ordenaban sus actividades agrícolas y civiles.
El calendario religioso, en cambio, contaba con sólo 260 días, divididos en 13 meses de 20 días. La utilidad de éste la daba la confección de los horóscopos personales y la determinación de las ceremonias rituales. Ambos calendarios eran combinados de modo que, cada 52 años, cuando volvían a coincidir perfectamente el mismo día y el mes de cada calendario, todo terminaba y a partir de entonces un nuevo ciclo se iniciaba.
tomado de profesores, Cheix y Gutierrez.
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